jueves, 14 de agosto de 2025
miércoles, 13 de agosto de 2025
Kuimba’e katupyry ño Quijote yvyunga
miércoles, 9 de julio de 2025
EL TEOREMA DE GINSBERG
No puedes ganar, no puedes empatar, no puedes abandonar el juego.
No es un teorema en el sentido formal matemático, sino más bien una sátira filosófica o aforismo crítico sobre la condición humana, el conocimiento y la acción. A menudo se lo relaciona erróneamente con el poeta Allen Ginsberg, pero no tiene origen académico ni científico propiamente dicho.
Su forma más conocida dice:
"No puedes ganar.
No puedes empatar.
No puedes abandonar el juego."
Este "teorema" parodia los principios
de la termodinámica y se interpreta en varios niveles,
especialmente en el existencial y el filosófico.
Las leyes de la termodinámica pueden ser traducidas de forma informal y
humorística como:
1. No puedes ganar → La energía total
del universo es constante (no se puede crear energía "extra").
2. No puedes empatar → Siempre hay
pérdida de energía útil; la entropía aumenta.
3. No puedes abandonar
el juego → No puedes salir del universo; estás obligado a seguir sus reglas.
El Teorema de Ginsberg recoge este espíritu y
lo lleva al plano humano y existencial.
·
No puedes ganar: no hay victoria
última en la vida. Todo logro es parcial o transitorio.
·
No puedes empatar: no hay equilibrio
perfecto; la vida exige elecciones, sacrificios, pérdida.
·
No puedes abandonar: estás condenado
a vivir hasta que mueras. No podés escapar del hecho de existir (eco de Sartre
y Camus).
Se lo ha usado para criticar sistemas
sociales, la burocracia, la vida moderna,
etc. En ese sentido, se relaciona con otros “teoremas satíricos” como las leyes
de Murphy o el Principio de Peter.
EL TIEMPO
Como toda pregunta existencialista, no tiene una sola respuesta.
Desde un enfoque
existencialista, el tiempo no es algo externo que
simplemente pasa, sino algo profundamente ligado a la experiencia humana.
Para Heidegger, por
ejemplo, el tiempo no
es un reloj ni una sucesión de momentos. El ser humano es tiempo. Vivimos orientados hacia el futuro que es el proyecto,
cargamos con el pasado que es nuestra historia y nos situamos SIEMPRE en un
presente que nunca se detiene. El tiempo, entonces, dice Heidegger, se revela como la estructura de nuestra
existencia. Es una forma de ser, no un objeto.
Para Sartre en
cambio, el tiempo es
una tensión entre lo que somos y lo que
queremos ser. Siempre estamos incompletos. El pasado ya no es, el futuro
aún no es, y el presente... se escapa. Pero justamente esa fuga constante es lo
que hace posible la libertad: podemos proyectarnos, elegir, construirnos.
Para Camus, más que
el tiempo, lo central es la conciencia del absurdo del paso del tiempo. Saber
que vamos hacia la muerte, que el tiempo nos erosiona y que no hay sentido
último, nos enfrenta con la necesidad de darle sentido a la vida desde nosotros
mismos, aunque sepamos que es un esfuerzo condenado a la contradicción.
Y si se lo piensa desde una
mirada más poética o intuitiva, el tiempo puede ser lo que hace
crecer las cosas y las destruye. Es lo que nos permite recordar y nos obliga a olvidar. Es lo que hace que todo tenga valor, porque nada
dura para siempre.
El tiempo es
la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero
yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego
que me consume, pero yo soy el fuego.”, dice Jorge Luis Borges
EL TIEMPO DESDE LA FISICA
El tiempo, desde la física podemos verlo desde la mecánica clásica, desde la relatividad y desde ña mecánica cuántica. En cada caso cambia profundamente qué entendemos por tiempo.
TIEMPO EN LA
MECÁNICA CLÁSICA O NEWTONIANA
Para Isaac
Newton, el tiempo es absoluto y universal.
Existe
independientemente de cualquier cosa.
Es como un
escenario invisible que fluye por sí mismo, sin que lo afecte lo que sucede.
- El tiempo "corre"
igual para todos, en todas partes del universo.
- Es una variable matemática: t.
- Todo se puede medir con precisión:
segundos, minutos, horas, etc.
- El pasado, presente y futuro
son objetivamente reales.
Ejemplo: Si se lanza una pelota, se puede predecir
exactamente su posición futura si se conoce su velocidad y el tiempo.
Este modelo
funcionó muy bien... hasta que las velocidades se acercaron a la de la luz y
apareció Einstein.
TIEMPO EN LA RELATIVIDAD DE EINSTEIN
Einstein cambió radicalmente la visión del tiempo con sus teorías:
EN LA RELATIVIDAD ESPECIAL DE 1905, dice:
- El tiempo no es absoluto:
depende del observador.
- Dos relojes pueden marcar tiempos
distintos si se mueven a velocidades diferentes.
- Dilación temporal: un reloj que viaja muy
rápido, por ejemplo, en una nave, transcurre más lentamente que uno
quieto.
Ejemplo: La
paradoja de los gemelos. Si tu gemelo viaja al espacio a alta velocidad y
regresa, puede ser más joven que vos.
EN LA RELATIVIDAD GENERAL DE 1915 amplía:
- El tiempo también depende de la
gravedad.
- Un reloj cerca de un cuerpo muy
masivo, como un agujero negro, transcurre más lento que uno lejos.
- El tiempo y el espacio se
funden en una única entidad: el espaciotiempo. La gravedad ya no es
una fuerza, sino una curvatura de este espaciotiempo.
Ejemplo
real: los satélites GPS deben corregir su medición de tiempo debido a la
dilación temporal o no funcionarían.
En resumen:
el tiempo ya no es universal y absoluto, sino que se vuelve relativo,
elástico, afectado por velocidad y gravedad.
TIEMPO EN LA MECÁNICA CUÁNTICA
En la física
cuántica las cosas se vuelven aún más extrañas.
a) El tiempo como fondo fijo
- En la mecánica cuántica
tradicional, como en la ecuación de Schrödinger, el tiempo no se cuantiza: es un fondo
clásico, continuo, donde ocurren los fenómenos probabilísticos.
- Se usa para predecir la
evolución del estado cuántico de un sistema.
- Pero no hay una “medición del tiempo” cuántica. No hay un operador
“tiempo” como lo hay para la posición o el momento.
b) El problema del tiempo en la gravedad cuántica
- Cuando se intenta unir la mecánica cuántica con la relatividad general para crear
una teoría cuántica de la gravedad, aparece un problema enorme: el tiempo desaparece de las ecuaciones
- En la ecuación de
Wheeler-DeWitt, una ecuación fundamental en algunos intentos de gravedad
cuántica, el tiempo no aparece.
- Se empieza a pensar que el
tiempo es una ilusión, o
una propiedad emergente de algo más fundamental.
- Hay teorías que dicen que lo
que percibimos como tiempo podría ser simplemente el resultado de
relaciones entre estados cuánticos. Es decir, no hay un "antes" y un "después", solo
correlaciones.
¿Qué queda claro?
- En la física clásica: el tiempo
es una línea universal.
- En la relatividad: el tiempo es
una dimensión flexible del espaciotiempo.
- En la cuántica: el tiempo es
un parámetro externo o incluso una ilusión emergente.
lunes, 16 de junio de 2025
CIUDAD CRONE
Ariel vivia en Ciudad Crone y no estaba seguro de casi nada.No sabía muy bien de dónde vino ni a donde iba; su memoria a menudo se perdía en una nebulosa lejana de evocaciones borrosas y era frecuente que hiciera recuentos y resúmenes de su vida para poder entenderla.Solía caminar por las plazas y espacio central de los bulevares con la parsimonia del que no tiene apuro porque tiene todo el tiempo del mundo.Tal vez fuera así.
Había un dejo de inmortalidad y de eternidad en sus ojos cansados y antiguos.
Flaco, alto, descarnado casi encorvado. El rostro, la expresión facial, sobresalía por sus contornos rígidos bien definidos, rectos, casi metálicos, pese a la barba y el hirsuto enmarañado de un pelo corto y rebelde, casi siempre despeinado, no se sabía muy bien si por algún orden natural de las cosas o por un estudiado desaliño del que a veces parecía hacer gala.
No tenía un oficio conocido, al menos no, uno emergente de alguna profesión liberal o de relación de dependencia. Podría tal vez decirse que era un desocupado, con los alcances que tiene este término en tiempos posmodernos, al menos a juzgar por los horarios en que se lo podía encontrar en algún lugar público: A toda hora, en cualquier momento, en cualquier lugar.
Poca gente de la ciudad podía presumir que alguna vez intercambió algunas palabras con Ariel. Es que el silencio era uno de los atributos de su extraña personalidad. Los que lo hicieron alcanzaban a comentar el extraño timbre de su voz y un sonido parecido a un suave eco de campanillas que la acompañaba. Aseguraban que su conversación era perfectamente lógica y sostenible, pero era muy difícil entablar un dialogo con él. Casi siempre respondía con monosílabos y nunca preguntaba nada. Era como si supiera todo lo que había ocurrido, lo que estaba ocurriendo y lo que iba a ocurrir. Había quienes aseguraban que Ariel conocía el secreto de todos los tiempos.
Nadie, absolutamente nadie, sabia, donde vivía, donde descansaba, dónde dormía, ni si dormía, ni que comía, ni siquiera si comía. Un completo misterio.
Cuando uno le preguntaba a los más viejos acerca de aquel extraño personaje, casi siempre decian: ¿Ariel? Uh, está acá desde antes de la ciudad, desde ante del mundo. En las redes sociales corrían bromas de que venía de la época de los dinosaurios.
El vestía una extraña armadura hecha de relojes, relojes, infinidad de relojes, de todo tipo y modelos. Cada uno marcando su propio tiempo. Había en aquella maravilla, relojes que marcaban la hora exacta local, había otros que marcaban la hora de las principales ciudades del mundo, pero nadie sabía cuál era cual. Había relojes que marcaban hora centesimal, es decir esas horas no tenían sesenta minutos, sino cien; había otros en los que los segundos eran años, es decir cada año el segundero avanzaba una marca y había otros a una velocidad escalofriante en los que en un segundo transcurrían siglos. Alguien dijo alguna vez que en un principio todos los relojes estaban sincronizados, y que un rayo los descuajeringó de manera tal que ya no fue posible ordenarlos. Aquellos que alguna vez hablaron con Ariel, jamás, ya nunca más preguntaron la hora, ni se preocuparon por el tiempo.
Pero ahí No termina la cosa. A raíz de la disfuncionalidad de los relojes la ciudad aparentemente sufrió un severo cataclismo que hacía que sus tiempos discurrieran en forma absolutamente particular.
Existían barrios enteros con tiempos absolutamente diferentes. En el norte de la ciudad, por ejemplo, lo que se conocía como sector número cinco, el tiempo estaba adelantadísimo, pareciendo que vivían en el siglo 23. Era bastante difícil acceder allí pues había que tener una serie de habilidades para poder ingresar. Se decía sin certezas, de allí que aterrizaban naves espaciales procedentes de otras galaxias incluso que actuaban grupos musicales extraterrestres en una especie de sinfonía cósmica de los de las que los habitantes de Circuit Five, así se llamaba el barrio eran particularmente adeptos, al igual que al contrabando interestelar, explotando al palo, su condición portuaria.
En la zona Sur en cambio el tiempo discurría muy lentamente. Había un barrio que estaba viviendo el año 1100 DC y otros que se aprontaban para participar de unas cruzadas a no sé qué tribus de Rancul o algo así.
Algunos exégetas e investigadores de la historia decían que más de 1000 años después Lucio V. Mansilla se inspiró en esos retazos de historia para realizar y escribir su célebre Excursión a los Indios Ranqueles. El dandi habría tomado contactos con esa antigua leyenda cuándo fue gobernador de estas tierras en las etapas institucionales iniciales de estos territorios. Vaya uno a saber
Había un barrio en el que la gente nunca
envejecía y el tiempo parecía detenido. Era muy extraño ese barrio y más de uno
estaba tentado a irse a vivir allí pero prontamente se desanimaban.
Probablemente no debe haber algo más aburrido y desmotivador que la eternidad y
la vida eterna. Allí tampoco seduce demasiado el infinito, pues la
cotidianeidad define de modo implacable uno de los misterios más acuciantes del
individuo: Donde comienza y donde termina.
Al parecer allí no había nacimientos, ni muertes y solo se podía habitar allí,
habiendo nacido y crecido en otra parte. Si por alguna razón, se salía de allí,
había que devolver el tiempo y el sujeto en milésimas de segundo perdía la
inmovilidad del cronos de su existencia y envejecía ipso facto.
Aquello se parecía mucho a una cárcel, incluso por lo aburrido.
El centro el microcentro de la ciudad se mantenían tiempos actuales y
evolucionaba conforme a él pero era muy reducido. Un escaso recinto urbano de
unas 8 o 10 manzanas y que servían esencialmente para interactuar con el resto
del mundo. Allí el tiempo y los servicios eran normales, el comportamiento de
las cosas era conforme la lógica urbana de estos tiempos, Había bancos,
comercios, hospitales, farmacias, burdeles, diarios, pitonisas que adivinaban
el futuro y otras que adivinaban el pasado, como siempre y en todo lugar del
mundo.
Tanto en los barrios como en el microcentro existían extraños
portales por los que era posible,
cumpliendo los requisitos, salir y entrar a aquellos tan diferenciados.
Son fácilmente reconocible en las redes sociales por sus principales rasgos:
De p oetas y los borrachos Los poetas y los borrachos se enamoran fácilmente de las madrugadas y estoy comenzando a sospechar las causas Lo...